Los síndromes mielodisplásicos (MDS, por sus siglas en inglés) son tipos de cáncer que afectan a la sangre y a la médula ósea. La médula ósea es el tejido blando del interior de los huesos que produce glóbulos sanguíneos. Los glóbulos sanguíneos desempeñan distintas funciones. Los glóbulos rojos transportan oxígeno. Los glóbulos blancos combaten las infecciones. Las plaquetas ayudan a detener las hemorragias.
Con los síndromes mielodisplásicos, la médula ósea produce glóbulos sanguíneos que no son sanos. Puede que estas células no crezcan como deberían o que mueran demasiado pronto. Esto puede provocar una disminución del número de glóbulos sanguíneos.
Existen diferentes tipos de síndromes mielodisplásicos. El tipo se determina por el aspecto de los glóbulos sanguíneos, si hay cambios genéticos y otros factores. Conocer el tipo le ayuda al equipo médico a elegir las opciones de tratamiento.
Los síndromes mielodisplásicos se dan con mayor frecuencia en adultos mayores de 65 años. Para algunas personas, los síndromes mielodisplásicos pueden permanecer estables durante años. Para aproximadamente 1 de cada 3 personas (30%), puede empeorar con el tiempo y convertirse en una leucemia de crecimiento rápido llamada leucemia mielógena aguda (LMA). El médico le examinará la sangre y la médula ósea con regularidad para detectar cualquier cambio.